2.6. Los recursos humanos y económicos

Ninguna biblioteca puede prestar servicios a sus ciudadanos si no cuenta con el personal adecuado y la financiación necesaria para su funcionamiento en el día a día. El personal es un recurso de vital importancia que exige un nivel apropiado tanto en el número de personas que atienden el servicio, como en su cualificación profesional, y de ello depende en buena medida la capacidad y calidad del servicio que ofrecen las bibliotecas. Los costes de personal representan, además, una alta proporción de los presupuestos de funcionamiento de una biblioteca, en los que se distinguen también los gastos en adquisiciones y otros gastos generales o de programas.

Las BP eran atendidas en 1998 por 8.216 trabajadores, un colectivo importante en el que, sin embargo, hay una alta proporción de personas cuyo trabajo en la BP no es a jornada completa. De hecho, este conjunto de personal equivaldría a 6.036 trabajadores a jornada completa, en una relación que reduce en algo más de una cuarta parte los efectivos disponibles y que se ha mantenido más o menos estable a lo largo de la última década, a pesar del incremento del número total de personas.

Una de cada dos BP estaba atendida en 1998 por una sola persona con jornada parcial, lo que da una idea de los límites que tal situación conlleva: en estas bibliotecas el horario medio de apertura semanal apenas llega a las 15 horas de servicio al público, labor que cubre por lo general la totalidad de la jornada laboral.

En conjunto, dos terceras partes de las BP en 1998 disponían de una sola persona, con media jornada de trabajo como promedio:

La jornada media se incrementa en las bibliotecas que cuentan con dos o más personas, siendo de 0,7 en las que disponen de dos trabajadores, mientras que en aquellas que están atendidas por tres o más personas el promedio se acerca a la jornada completa, 0,9 de jornada media.

Como en otros aspectos, la distribución territorial de los recursos humanos en BP ofrece desigualdades significativas, tanto en la media de personas que trabajan en una biblioteca como en su equivalencia media a jornada completa, como puede apreciarse en su distribución por comunidades autónomas:

Es en las comunidades de Madrid, Cataluña y Castilla-La Mancha donde la diferencia entre el número de personas que trabajan en una biblioteca y el número equivalente a jornada completa es más cercano, sobre el 90 por ciento, mientras que en el otro extremo, en Castilla y León el personal al servicio de las bibliotecas se reduce a casi la mitad en su equivalencia a jornada completa. Es evidente la influencia que en la dotación de personal en las BP tienen las condiciones demográficas, aunque también parece influir la actuación de las administraciones en este terreno.[54]

En cualquier caso, el tamaño de la población, al igual que determina bibliotecas de ciertas dimensiones, también parece exigir ciertos niveles de dotación de recursos humanos. El alto índice de precariedad en la jornada laboral del personal de las BP que reflejan los datos utilizados se concentra fundamentalmente en las casi 2.000 bibliotecas registradas en municipios de menos de 5.000 habitantes, en las que prestan servicio 2.309 personas cuya equivalencia a jornada completa es de 1.002, lo que da un índice inferior a media jornada como promedio. Paralelamente, el número medio de personas que trabajan en las bibliotecas asciende conforme aumenta el tamaño de la población.

No obstante, si se pone en relación el personal de las BP con la población a la que éstas deben servir en cada municipio, la situación en las grandes ciudades vuelve a estar por debajo de las medias nacionales y, por supuesto, de las recomendaciones internacionales, que aconsejan un miembro a tiempo completo por cada 2.500 habitantes.[55] En los municipios de población superior a los 5.000 habitantes, esta relación tan solo la reflejan algunas de las capitales de provincia más pequeñas y una pequeña porción de localidades inferiores a los 20.000 habitantes, situándose el término medio en 0,4 personas por cada 2.500 habitantes.

Ahora bien, no todas las personas que trabajan en una biblioteca son bibliotecarios, ni todos los que ejercen o a quienes se denomina bibliotecarios tienen una cualificación profesional homologable. Del conjunto de personas que prestan servicio en las BP, los datos estadísticos diferencian tres grupos de trabajadores: los bibliotecarios profesionales con título acreditativo, bibliotecarios formados en el ejercicio de su profesión y otro tipo de personal. [56]

La proporción entre estas tres categorías de personal a lo largo de los últimos años no ha sufrido grandes variaciones, si bien puede reconocerse la tendencia a aumentar la proporción del personal no bibliotecario y de los bibliotecarios profesionales, reduciéndose la proporción de bibliotecarios formados en el ejercicio de sus funciones. Es este grupo el más numeroso y también el más heterogéneo en cuanto a la profesionalidad alcanzada y la casuística de su situación laboral.[57]

La encuesta realizada entre los bibliotecarios del Estado español para este estudio ha aportado también algunos datos de interés sobre el perfil de los profesionales que trabajaban en las BP en el año 2000.[58] Son estimaciones que vienen a refrendar una relativa mejora en algunos de los datos aportados por las fuentes estadísticas. Así, por ejemplo, habría aumentado el número medio de miembros de personal por biblioteca, que los datos estadísticos de 1998 situaban en 2,2 y las estimaciones para 2000 hacen subir hasta 3,5 personas por biblioteca. Asimismo, habría mejorado la proporción del personal contratado a tiempo completo y de bibliotecarios profesionales, aunque pervive una diversidad importante de situaciones laborales y profesionales. Especialmente en la administración local, los bibliotecarios ocupan un cargo cuyo perfil profesional y categoría laboral encuentra múltiples variantes y son calificados indistintamente como bibliotecario (25 por ciento), director de la biblioteca (23 por ciento), auxiliar de biblioteca (12 por ciento) e incluso el viejo término de encargado de la biblioteca (36 por ciento), verdadero saco roto en el que ha cabido y cabe casi de todo.

En todo caso, si en el número de bibliotecarios parece evidente que será preciso un esfuerzo importante en la mayoría de los municipios, este esfuerzo deberá ser paralelo a una sensible mejora en la cualificación y el reconocimiento profesional del personal que hace posible los servicios de BP. Porque hoy más que nunca, “es indispensable su formación profesional y permanente para que pueda ofrecer servicios adecuados”.[59] En un sector en el que la mayoría no tenía conocimientos previos de biblioteconomía, la autoformación y las posibilidades de actualización profesional adquieren una relevancia especial. Es preciso reconocer el esfuerzo de muchos bibliotecarios que suplen la ausencia de cualificación previa y, a veces, las malas condiciones laborales con una entrega que solo podría calificarse de vocacional. Pero, evidentemente, la eficacia de un servicio público no puede depender del entusiasmo individual de sus trabajadores, sino de un planteamiento riguroso por parte de las administraciones responsables que parta del convencimiento de que “la biblioteca pública ha de organizarse eficazmente y mantener normas profesionales de funcionamiento”.[60]



[54] La buena proporción de personal a jornada completa que presenta Castilla-La Mancha puede tener su explicación en la política de subvenciones que esta comunidad realiza con sus ayuntamientos, financiándoles los costes del personal de sus BP municipales en una proporción que varía entre el 40 y el 60% en función del tamaño de la población.

[55] The Public Library Service: IFLA/UNESCO Guidelines for Development, Munich, Saur, 2001, 5.6.

[56] Las nuevas directrices de la FIAB reconocen las siguientes categorías en el personal de las bibliotecas: bibliotecarios profesionales, asistentes o auxiliares bibliotecarios, personal especializado y  personal de apoyo.

[57] Vid. el capítulo de esta obra dedicado al personal de las BP, en http://www.fundaciongsr.es/bp/bp08.htm.

[58] La encuesta se dirigió, por correo postal, a los directores o responsables de cada biblioteca, si bien pudo ser respondida por otra persona distinta, presumiblemente también profesional bibliotecario. Los datos de clasificación recogidos se refieren, pues, a este sector del personal presente en las BP españolas y han sido recogidos en buena medida en el capítulo citado.

[59] Manifiesto de la UNESCO sobre la biblioteca pública 1994, en http://www.fundaciongsr.es/documentos/manifiestos/mani94es.htm.

[60] Ibidem.




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© DE LOS TEXTOS
Fernando Armario; Alejandro Carrión; ;M. Ramona Domínguez; José Antonio Gómez; Hilario Hernández; Terasa Mañà; Carme Mayol; José Antonio Merlo; José María Nogales; Ramón Salaberría; Tomás Saorín; Joaquín Selgas; Tea Cegos.

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