2. Los datos básicos de las bibliotecas públicas en España
“Las bibliotecas públicas y el sistema de lectura pública e información que constituyen, son un servicio público del que se dota la sociedad para garantizar a todos los ciudadanos la igualdad de oportunidades en el acceso y uso de las fuentes del conocimiento y la cultura, y facilita así el ejercicio de derechos fundamentales para las personas y para la convivencia democrática”. (Pautas..., 2002)
Las BP son consideradas en España como un servicio público de carácter universal,
cuya prestación está encomendada de manera general a los ayuntamientos. Se considera
un servicio obligatorio para los ayuntamientos de municipios con una población
superior a los 5.000 habitantes, con carácter general para todo el territorio
español10,
si bien la legislación de varias comunidades autónomas (CA) rebaja ese límite
demográfico en sus respectivos territorios hasta los 3.000, 2.000, incluso 1.000
habitantes11.
La actuación de las administraciones supramunicipales se centra en la asistencia
a los ayuntamientos, así como en garantizar la prestación del servicio a la
población de los municipios que no dispongan de una BP.
De los 8.108 municipios existentes en España12, disponen de algún tipo de BP algo más de la tercera parte de ellos (3.116 municipios, el 38,4%), en los que reside el 92,8 del total de la población española. La presencia de al menos una BP en los municipios con población superior a los 5.000 habitantes alcanza el 95%, y por debajo de ese tamaño más de 2.000 municipios registran alguna BP.
Las BP son, pues, mayoritariamente municipales y representan un 96% de las registradas en 2000. De titularidad autonómica, existen 95 BP (2,4%), concentradas en las CA de Navarra y Madrid; hay 52 BP de titularidad estatal (1,3%), cuya gestión ha sido transferida a las correspondientes comunidades autónomas, algunas de las cuales cumplen también funciones de biblioteca central o regional de su comunidad.
2.1. Bibliotecas públicas y puntos de servicio
El número de bibliotecas públicas (BP) y de sus puntos de servicio (PS) mantiene desde hace años un crecimiento constante, registrando en el año 2000 casi dos tercios más que las 2.465 BP y los 2.663 PS registrados en 1990. La mitad de los PS disponibles (el 53% de las BP) se ubican en localidades con población inferior a los 5.000 habitantes.
La inmensa mayoría de los PS de BP en España son fijos, mientras que los puntos móviles, conocidos como bibliobuses, sumaban en 2000 tan solo 66 unidades, con las que teóricamente se debería atender a los casi 5.000 municipios que no cuentan con una biblioteca estable. Además, tres de cada cuatro de estos bibliobuses se concentraban en tres comunidades autónomas (Castilla y León, Madrid y Cataluña).
El crecimiento
del número de BP y PS a lo largo de los últimos diez años no ha variado la relación
entre ambos:
el modelo asentado en España presenta un alto nivel de coincidencia entre el
número de BP y el número de PS, que es casi total en los municipios inferiores
a los 20.000 habitantes y, curiosamente, también en los de población superior
a los 500.000 habitantes. La estructuración de las BP en redes locales parece,
pues, una tarea acometida solo parcialmente en algunas ciudades de tamaño medio,
sin que, en tales casos, se lleguen a integrar en una misma red las bibliotecas
de distinta titularidad.
Si cada PS atendía una media de 14.978 habitantes en 1990, en el año 2000 esa relación se ha reducido a 9.392 hab./PS. Sin embargo, esta media se ve enormemente superada en los municipios con más de 100.000 habitantes, donde la mayor superficie media de sus BP no llega a compensar su escasez. Por CA, la mejor relación habitantes atendidos por cada punto de servicio la tenían en 2000 Extremadura, Castilla-La Mancha y Aragón, mientras que en el otro extremo destacaba Madrid, donde cada punto de servicio debería atender a una media de casi 30.000 habitantes.
El número de BP y su crecimiento debe ser matizado por su reducido tamaño en lo que se refiere, por ejemplo, a la superficie y volumen de la colección. En efecto, el 43% de las BP registradas en 2000 tenía una superficie inferior a los 100 metros cuadrados y tan sólo el 7% superaba los 500 m2, situándose la media española en 238 metros cuadrados. El reducido tamaño de las colecciones de muchas BP lo pone de relieve el hecho de que más de la mitad, el 55%, no llegaban a reunir 7.500 volúmenes, mientras que apenas suman 400 (10%) las BP cuya colección supera los 20.000 ejemplares.
El alto porcentaje de BP de reducidas dimensiones, siempre en torno al 50% de las registradas con cualquiera de los criterios que se utilice, ha sido una constante en el desarrollo de las BP en las dos últimas décadas. Y es una constante que no parece variar sustancialmente, como ponen de relieve las medias que registran las nuevas BP creadas entre 1996 y 2000.
2.2. Prestatarios y visitas de bibliotecas públicas en España
El número de ciudadanos españoles inscritos como usuarios o prestatarios en las BP, entre 1990 y 2000, ha experimentado un crecimiento notable y regular, habiendo aumentado en un 141% a lo largo del período13. En 2000, casi dos de cada diez españoles (19,4%) estaban registrados como usuarios de las BP, sumando 4,6 millones de ciudadanos inscritos más que en 1990.
El porcentaje de inscritos presenta, sin embargo, desequilibrios en su distribución territorial: mientras en Castilla y León llega al 44,2% de la población y en Asturias al 31,1%, en las comunidades de Cantabria y Canarias no llega a la mitad de la media del Estado español. Las diferencias son menos acusadas en los municipios según el tamaño de su población: el porcentaje de inscritos es similar a la media de 19,4% en las localidades hasta 20.000 habitantes; está por encima en las poblaciones entre 20.000 y 500.000 habitantes (20,4%); pero desciende hasta el 16,3% en el conjunto de ciudades con población superior a los 500.000 habitantes.
Casi la cuarta parte de los usuarios inscritos (24%) son usuarios infantiles (hasta los 13 años), mientras que el 76% corresponde a usuarios de 14 o más años, según las estimaciones del Trabajo de campo en BP. Esta relación entre público infantil y público joven o adulto se invierte el caso de los usuarios de los servicios móviles o bibliobuses, en los que casi dos de cada tres (61,5%) son infantiles. Según la misma fuente, a lo largo de 2001, un 53,3% de los usuarios adultos y un 52,6% de los usuarios infantiles serían usuarios activos (es decir, habrían utilizado algún servicio de la biblioteca al menos una vez en los últimos doce meses).
Las BP españolas recibieron en 2000 más de 55,5 millones de visitas, con una media 1,36 visitas por habitante. Aunque las visitas que reciben las BP pueden proceder de ciudadanos que no están registrados como prestatarios, en términos generales, las mayor proporciones de ciudadanos con carné de BP van también acompañadas de los índices más altos de visitas por habitante. En todo caso, la relación entre visitas y prestatarios (o ciudadanos con carné de la biblioteca) indica que cada usuario realizó durante el año 2000, por término medio, siete visitas a la biblioteca, índice que sube a 8,6 en las ciudades entre 20.000 y 100.000 habitantes y desciende por debajo de 6 en las seis grandes ciudades españolas.
Las BP que registran una mayor proporción de visitas pertenecen a localidades con una población entre 20.000 y 100.000 habitantes (1,8 visitas por habitante al año) y entre 100.000 y 500.000 habitantes (1,6 visitas por habitante), mientras que son las grandes ciudades, con población superior al medio millón de habitantes, las que registran el índice más bajo (0,96).
Así mismo, llaman la atención las desigualdades entre comunidades autónomas en las visitas recibidas. Mientras Castilla y León y Cataluña concentraban el 30% de estas visitas, en las dos comunidades insulares y en Cantabria las visitas por habitante rondaban la mitad de la media española.