4.     Las adquisiciones

Al hablar de ‘adquisiciones’ anuales en BP, los datos estadísticos se refieren al “conjunto de documentos que han ido enriqueciendo el fondo durante el año de referencia, por compra, donación, intercambio o de cualquier otra forma”24. Se está hablando, por tanto, de incorporaciones de nuevos volúmenes o documentos, no exclusivamente de aquellos que han sido comprados o “adquiridos” a través de cualquier vía comercial por la biblioteca.

Las adquisiciones de las BP cumplen la doble función de completar las colecciones que se encuentran en fase de desarrollo y, a la vez, renovar los fondos existentes para que tengan un nivel aceptable de actualidad. Su alcance queda resumido en la siguiente cita de las Directrices IFLA/Unesco… (2001)25:

“Los índices de adquisiciones son más significativos que el tamaño de los fondos. Si bien suelen depender en gran medida del volumen del presupuesto, también pueden influir en ellos otros factores, por ejemplo, la cantidad de libros publicados en los idiomas locales, la población a que se atiende, el nivel de utilización, la diversidad multicultural y lingüística, la distribución por edades de la población, las necesidades especiales de las personas mayores o con alguna discapacidad y el acceso a la información en línea”.


4.1. Adquisiciones de volúmenes y libros

Las adquisiciones registradas en el año 2000 para las colecciones de las BP en España sumaron 2,77 millones de volúmenes de los que 2,47 fueron libros, 0,27 correspondieron a soportes audiovisuales y electrónicos, y 0,04 restantes otros materiales. Los volúmenes adquiridos durante ese año representaban el 6,8% del total de las colecciones a 31 de diciembre, porcentaje que no varía apenas del registrado en los años anteriores de la pasada década (6,2% en 1998 y 1996 y 6,9% en 1994) y que resulta inferior al conocido a principios de la década (9,7% en 1990 y 7,9% en 1992). Con todo, en términos absolutos, los volúmenes incorporados a las BP variaron poco entre 1990 y 1996 (en torno a los 2 millones de ejemplares), mientras que su incremento es significativo en 1998 (se adquirieron un 13% más de volúmenes que en 1996) y, sobre todo, en 2000 (las adquisiciones suponen un 23% más que en 1998).

La media de volúmenes adquiridos por cada BP fue de 768 en 1990, descendiendo progresivamente hasta 563 volúmenes en 1996 y creciendo de nuevo en 1998 (602 volúmenes por biblioteca) y 2000 (693 volúmenes por biblioteca). El montante de las adquisiciones requiere algún comentario más. En primer lugar, hay que señalar su irregular distribución entre las BP españolas, concentrándose casi las dos terceras partes de las adquisiciones en un reducido grupo de bibliotecas que representa tan sólo el 16% de las existentes.

De las 4.009 BP registradas en 2000, no se adquirió ningún ejemplar en 240 bibliotecas (el 6%) y, en otras 600 (el 15%) las adquisiciones no llegaron a los 100 volúmenes. En conjunto, en el 40,4% de las BP registradas en 2000 el número de volúmenes incorporados durante el año no llega a 250 ejemplares; el 23,3% de las BP incorporó entre 251 y 500 volúmenes; el 20,3%, entre 501 y 1.000 volúmenes; y tan sólo el 16% de las bibliotecas adquirió una cantidad superior a los 1.000 ejemplares.

La suma de las adquisiciones realizadas por este último grupo de BP que tiene un mayor volumen de incorporaciones (más de 1.000 volúmenes al año), aglutinó el 61% del total de las adquisiciones de las BP en España durante 2000. La cuarta parte de estas bibliotecas y del conjunto de estas adquisiciones pertenecen a Cataluña, donde el 43% de las BP registradas pertenecen a este grupo.

Por otra parte, las adquisiciones realizadas por las BP hay que contemplarlas en relación a la población a la que prestan servicio y con la referencia de las recomendaciones internacionales al respecto. Las Directrices IFLA/Unesco… proponen unas normas de adquisición de libros por habitante diferentes para las BP cuyas colecciones se encuentran en fase de establecimiento o consolidación y para aquellas que pueden considerarse en fase de estabilización. Así, consideran que “una nueva biblioteca debe contar con un fondo mínimo de 1 libro por persona” en su fase de establecimiento y que en su fase de crecimiento o consolidación, “un objetivo modesto para un período de tres años sería llegar a 2 libros por persona”. En la fase de estabilización, en la que se considera un criterio de calidad igualar los índices de adquisición y de eliminación o expurgo, el índice de adquisición de libros recomendados varía entre 0,20 y 0,25 libros por habitante al año, en función del tamaño de la población.

Desde esta perspectiva, habría que considerar que las BP en España, que en conjunto disponían en 2000 de 1,03 libros por habitante, se encuentran más bien iniciando una fase de consolidación, cuyos índices de adquisición debieran permitir la renovación de los fondos existentes y, sobre todo, un crecimiento que las acerque a las normas internacionales en un futuro previsible.

El 90% de los documentos que se incorporan son libros, por lo que el índice de adquisiciones por habitante en volúmenes y en libros están muy cerca. Sin embargo, los datos aportados por las estadísticas reflejan unos índices de adquisiciones que poco tienen que ver con los planteamientos de los organismos internacionales.

El índice de adquisición de libros por habitante en BP en España se situaba en 2000 en 0,060, o si se prefiere, en 60 libros por cada 1.000 habitantes, aproximadamente la tercera parte de las normas de la Unesco para la actualización de fondos. En realidad, según los datos disponibles, tan solo en el 20% de los municipios españoles que cuentan con una BP se alcanzaron en 2000 las normas internacionales sobre adquisiciones, aunque su peso en los datos nacionales sea insignificante ya que se trata en su gran mayoría de pequeños municipios con población inferior a 5.000 habitantes. Con población superior y en esas condiciones, solamente se encontraban 19 municipios, el mayor de ellos por debajo de los 30.000 habitantes.

Como en casi todos los datos, las diferencias internas son importantes entre tramos de población y entre CA. El índice de adquisición de libros por habitante supera la media española en las BP de municipios con población inferior a los 20.000 habitantes, se iguala en las poblaciones entre 20.000 y 50.000 habitantes y baja a 0,042 y 0,038 en ciudades de 100.000 a 500.000 habitantes y superiores. Entre las CA, es Navarra la que ofrece un índice más positivo, con 0,102 libros adquiridos por habitante. También superaron en 2000 el índice medio en España las comunidades de Asturias (0,095), Castilla-La Mancha (0,094), Aragón, (0,093), Extremadura (0,090), País Vasco (0,086), Castilla y León (0,078), Islas Baleares (0,071), Cataluña (0,067) y Galicia (0,066). Algo por debajo de la media española se situaban Murcia y la Comunidad Valenciana; con 0,041 estaban Andalucía, La Rioja y Canarias; y con los índices más bajos figuraban Madrid (0,040) y Cantabria (0,037).

En relación con las adquisiciones que realizan las BP de los países de la Unión Europea, el índice medio de adquisición de volúmenes por habitante en 1998 se situaba en 0,147, y en 0,131 libros adquiridos por habitante. En ese año, España registró 0,057 volúmenes y 0,053 libros adquiridos por habitante, lo mismo que Portugal y el doble que Grecia. Pero esos índices en España fueron la mitad que en Francia y la tercera parte que en Irlanda, Bélgica y Luxemburgo; fueron la cuarta parte de los índices del Reino Unido y Suecia; y la sexta parte de los índices de Finlandia y Dinamarca.


4.2. Adquisición de otros recursos informativos

En 2000, el 88,9% de las adquisiciones fueron libros; el 3,7% correspondieron a materiales fonográficos; los combinados audiovisuales representaron el 4,5%; los documentos electrónicos, el 1,6%; por último, se contabilizó un 1,3% de otros materiales incorporados. En conjunto, lo que aquí se denomina genéricamente documentos audiovisuales y electrónicos (es decir, soportes sonoros, combinados audiovisuales y soportes electrónicos) representaron apenas el 10% de las adquisiciones realizadas por las BP.

Se dispone de datos sobre las adquisiciones de volúmenes en soportes sonoros, combinados audiovisuales y documentos electrónicos desde 1994, registrándose unos índices de crecimiento mayores en estos soportes que en el resto.

El reducido tamaño de estas incorporaciones tiene que ver, en primer lugar, con el bajo número de BP que los adquieren: las bibliotecas que en 2000 incorporaron entre sus adquisiciones un número de volúmenes de estos soportes que representaran al menos el 5% de sus adquisiciones apenas llegaron al 25%. De hecho, casi la mitad de las adquisiciones de materiales sonoros, audiovisuales y electrónicos, el 46%, se concentraron en tres comunidades autónomas, Cataluña, Castilla-La Mancha y Castilla y León. Por el contrario, en más de 2.800 BP (el 71% de las registradas en 2000) las incorporaciones de estos soportes fueron inexistentes o por debajo de los 10 ejemplares.

En cualquier caso, se aprecia una clara tendencia a incrementar las adquisiciones de los nuevos soportes, especialmente en los documentos sonoros y, en menor medida en los combinados audiovisuales y documentos electrónicos. El trabajo de campo que se ha llevado a cabo para este estudio en los servicios administrativos o servicios centrales de la administración local o autonómica que se encargan de seleccionar, adquirir y redistribuir volúmenes para las BP de su ámbito territorial, permite poner de relieve esta tendencia, a la vez que aporta una mayor información sobre la distribución de tales adquisiciones, no totalmente coincidente con los datos estadísticos de incorporaciones en las BP en 1998 y 2000.

Aunque no existen normas establecidas para la adquisición de estos materiales, tal como las promovidas para los libros, la comparación de los datos de adquisiciones con las realizadas en las BP de países de la Unión Europea resulta lo suficientemente expresiva.

El índice de adquisición por habitante de estos soportes en las BP españolas, que era de 0,004 en 1998 (o, si se prefiere, 4 ejemplares por cada 1.000 habitantes), ha pasado a ser de 0,007 en 2000, con grandes diferencias entre CA: los valores más altos correspondieron en 2000 a Castilla-La Mancha, que, con 0,020, está en la media europea, y a Castilla y León (0,014) y Extremadura (0,013). Y los índices más bajos, a una gran distancia de los anteriores, correspondieron a Canarias (0,001), Galicia, Cantabria y Madrid (0,003).


4.3. Distribución de las adquisiciones

De la distribución de las adquisiciones entre las secciones infantil y general o de adultos, tenemos diversas estimaciones a partir de los trabajos de campo realizados por Precisa Research, ya que es una información no recogida por las estadísticas oficiales. Según estas fuentes, en las BP estudiadas26, el 22,7% de las adquisiciones tenía como destino la sección infantil y el 77,3%, la sección de adultos. En las adquisiciones se manifiesta la misma tendencia, ya vista en las colecciones, a una mayor diversificación de soportes en los volúmenes adquiridos para la sección de adultos, mientras para los niños se mantiene una clara preeminencia en los libros impresos.

En las adquisiciones realizadas por los servicios centrales con destino a las BP, el porcentaje de adquisiciones destinadas a los niños ha variado en los últimos años, sin que pueda apreciarse una tendencia clara.

Sin embargo, cuando las adquisiciones de los servicios centrales tienen como destino no las bibliotecas que son un punto de servicio fijo, sino los puntos de servicio móviles o bibliobuses, su distribución entre las dos secciones mencionadas varía a favor del público infantil:

Con todo, los porcentajes destinados al público infantil en estas adquisiciones para bibliobuses son netamente inferiores que los que representa ese sector de público entre los usuarios habituales de tales servicios, que según se indicaba anteriormente, asciende al 61,5%.

La información respecto a documentos servidos en lenguas vernáculas indica que un 9,7% de los documentos servidos en Navarra son en euskera y un 40,0% de los servidos en Galicia por los servicios centrales lo son en gallego. No hay información disponible para Cataluña, Baleares y Comunidad Valenciana.

Respecto a la distribución por materias de los volúmenes servidos por los servicios centrales a las bibliotecas, Lingüística y Literatura son las materias que participan en mayor grado del total de documentos: un 45,8% del total. Geografía, Ciencias Sociales y Arte aparecen a continuación con porcentajes en torno al 10% en cada caso. Obsérvese el peso de Lingüística y Literatura en los documentos de la sección infantil.

En las estimaciones de adquisiciones para bibliobuses se puede observar, como aspectos diferenciales con la estructura obtenida para el total de puntos de servicio, una mayor participación porcentual de Ciencias Aplicadas (11,5%) y un incremento en los documentos clasificados en Otros, mayormente cómics tanto para adultos como para público infantil, con un porcentaje en torno al 19%.

Por último, resulta de interés contemplar estos datos en relación a los temas presentes en el conjunto de la producción editorial de libros en España. Si destaca alguna diferencia sobre las demás, es sin duda la que afecta a la Lingüística y Literatura: si en este epígrafe se agrupa el 26,9% de los libros editados en España, en las adquisiciones de las BP representa un 45,8% y en el conjunto de sus fondos, el 39,1%.




24 Vid. INE, Estadística de Bibliotecas… (pág. 4 del Cuestionario).

25 Vid. Directrices IFLA/Unesco… (2001), pág. 47.

26 Recuérdese que se trata de un universo formado por 1.146 puntos de servicio de BP ubicados en poblaciones con más de 5.000 habitantes y con colecciones que superan los 7.500 volúmenes.






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