6. Recursos económicos para las colecciones
Dada la importancia de las colecciones y recursos informativos en los servicios de las BP, los gastos anuales destinados a su mantenimiento y desarrollo están recogidos entre los datos estadísticos oficiales, que distribuyen los gastos de las BP en tres apartados: personal, adquisiciones y otros gastos31.
Los gastos de adquisiciones que recogen las estadísticas incluyen los generados para renovar o acrecentar los fondos de las bibliotecas, así como las suscripciones a cualquier tipo de publicación periódica, sea cual sea su vía de financiación. No se incluyen los fondos inaugurales con que se constituyen las nuevas bibliotecas.
Se dispone, por tanto, de información de los gastos corrientes de las BP32, pero no se dispone de fuentes estadísticas que recojan los gastos de inversión (construcción, instalaciones y mobiliario) en el conjunto de las BP desde las distintas administraciones. Por último, se puede inferir que los gastos registrados en las estadísticas por las BP no incluyen la totalidad de los generados por su funcionamiento, en la medida en que reflejan los gastos que se generan en los centros bibliotecarios concretos, sin recoger los de servicios centrales que no tengan servicio directo a los ciudadanos. Sin duda, parte de estos gastos deberían ser imputados a los generados por las adquisiciones para el desarrollo de las colecciones.
6.1. Gastos en adquisiciones en BP en España
Las adquisiciones realizadas por las BP en 2000 sumaron un gasto de 27,4 millones de euros, representando el 14,5% del total de los gastos de ese año. En relación con 1998, los gastos en adquisiciones crecieron en un 13%, mientras los gastos de personal aumentaban en un 25% y los otros gastos, en un 90%. Con respecto a 1990, el incremento del gasto en adquisiciones fue del 133%. Sin embargo el incremento de los gastos totales de BP entre 1990 y 2000 fue del 215% (del 216% en gastos de personal y del 365% en otros gastos).
La CA en que se produce un mayor incremento de los gastos en adquisiciones entre 1990 y 2000 es Cataluña, donde crecen un 409%, porcentaje que, en contraste con las demás CA, supera ampliamente el crecimiento relativo en los gastos totales del período en esa CA, que fue del 290%. Siguen, a bastante distancia por orden de crecimiento, Canarias (186%), Murcia (180%), y Baleares (170%). Los menores incrementos del período se registraron en Extremadura (45%), Cantabria (54%), Navarra (63%) y Andalucía (65%).
Este desigual ritmo de crecimiento en las asignaciones para las adquisiciones en relación con los demás gastos, se ha visto reflejado en la disminución del porcentaje destinado al desarrollo de la colección a lo largo de la década pasada. Si a las adquisiciones se dedicó en 2000 el 14,5% del presupuesto, en 1998 fue el 16,6%; en 1994, el 18,7%; y en 1990, el 19,5%. Los cinco puntos perdidos en esos diez años por los gastos en adquisiciones los ha ganado el porcentaje de otros gastos, que pasa del 10,3% en 1990 al 15,2% en 2000, mientras que el porcentaje destinado a los gastos de personal se mantiene en 2000 casi igual que en 1990 (70,3% y 70,2% respectivamente).
La parte del presupuesto dedicada a adquisiciones, durante el año 2000, es relativamente mayor en las poblaciones con menor número de habitantes (un 23,2% hasta los 5.000 habitantes y un 17,3% entre 5.000 y 20.000 habitantes), que en las ciudades más grandes (el 9,4% en las ciudades de más de 500.000 habitantes y 12,6% entre 20.000 y 500.000 habitantes). Sin embargo, los gastos de personal son porcentualmente mayores conforme aumenta el tamaño de la población (81% en las grandes ciudades, frente al 62% en los municipios más pequeños).
Durante 2000, dedicaron un mayor porcentaje del presupuesto para adquisiciones las BP de las comunidades de Aragón (20,3%) y Asturias (18,7%); entre el 16% y el 17% figuraron las BP de la C. Valenciana, Islas Canarias, Islas Baleares, Castilla-La Mancha, Extremadura, Galicia y Cataluña. Algo por encima de la media española figuraba Castilla y León (14,9%). Y, ya por debajo de esa media, estaban las bibliotecas del País Vasco (13,7%), Murcia (13,3%), Andalucía (12,1%), Navarra (12,1%), Cantabria, (12,0%), La Rioja, (11,8%) y Madrid (8,9%).
Si se distribuyen los presupuestos asignados a desarrollar las colecciones de las BP entre la población española, la media en el año 2000 fue de 0,67 euros por habitante, seis céntimos más que en 1998 y algo más del doble que la cantidad de 0,30 euros por habitante del año 1990, si bien el incremento es aquí algo inferior al de los datos absolutos (127% frente al 133%).
El indicador del gasto en adquisiciones por habitante es también inversamente proporcional al tamaño de la población en que se ubica la biblioteca. En las localidades con menos de 5.000 habitantes, se dedicaba a adquisiciones 1,0 euro anual, y 0,77 euros hasta los 20.000 habitantes. La cantidad desciende a 0,65 euros en las poblaciones de 20.000 a 100.000 habitantes; a 0,59 euros en ciudades de 100.000 a 500.000 habitantes; y a 0,41 euros en las grandes ciudades.
Las diferencias en el gasto para adquisiciones son más acusadas entre las distintas CA. En Madrid, Andalucía y Cantabria no se llega a medio euro por habitante al año; y en Navarra, La Rioja e Islas Canarias no se alcanza la cantidad de 0,60 euros. Por encima de los 0,90 euros figuraban en 2000 Aragón, Castilla y León, Asturias y el País Vasco. La máxima cantidad se registró en Castilla-La Mancha, que, con 1,20 euros por habitante al año para adquisiciones, no llegó sin embargo a la media registrada en Europa en 1998, estimada en 1,97 euros.
Las diferencias en 2000 entre las CA con un mayor y un menor gasto en adquisiciones por habitante se han duplicado desde 1990. A principios de la década, la diferencia máxima era de 0,41 euros, entre Extremadura (0,57 €) y Cataluña (0,16 €). En 1996, la desviación registrada fue de 9,57 euros, entre el País Vasco y Asturias (0,84 €) con respecto a Andalucía (0,26 €). En 2000, han sido 0,84 euros los que han separado los indicadores de Castilla-La Mancha (1,21 €) y de Cantabria (0,37 €).
6.2. Financiación de las adquisiciones
La distribución de los gastos en adquisiciones entre las BP en España resulta significativamente irregular en función de la titularidad de las mismas. De los 27,4 millones de euros gastados en nuevas adquisiciones en 2000, el 80,4% correspondió a las bibliotecas de titularidad municipal (que representan el 95,8% del total de BP), el 3,7% se correspondió a las de titularidad autonómica (2,4% de las BP) y el 15,7%% se concentró en las BP de titularidad estatal (1,3% de las BP) cuya gestión y, por tanto, también sus gastos de funcionamiento son competencia de las CA.
En conjunto las BP de titularidad municipal participan en un porcentaje mayor en los gastos de adquisición (80,4%) que en los gastos totales de las BP (72,8%). Son, por consiguiente, las que dedican un mayor porcentaje de sus gastos a las adquisiciones, el 16% del total, frente al 8,3% de las bibliotecas de titularidad autonómica y el 11,1% de las de titularidad estatal. Su participación en el conjunto de los gastos para adquisiciones de las BP se ha incrementado en casi 20 puntos desde 1990, casi los mismos en que disminuyó el porcentaje de las bibliotecas de titularidad autonómica.
Con todo, esta distribución de los gastos en adquisiciones entre bibliotecas de distinta titularidad no significa que coincida con la distribución real de su financiación. En los datos estadísticos, las bibliotecas deben consignar el coste de los volúmenes incorporados sea cual sea el origen de su financiación (quién los pague) y la vía de adquisición (quién y cómo los compre), incluyendo las donaciones recibidas. Como ya se ha visto, la mitad de las bibliotecas municipales declaran recibir algún tipo de financiación de otras administraciones además de la del propio ayuntamiento (el 20% declaran recibir financiación de las diputaciones y el 35% de la CA).
Cabe, por tanto, entender que en los gastos registrados en las estadísticas por las bibliotecas de titularidad municipal se incluyen aquellos cuya financiación procede de la administración municipal junto a aquellos que están financiados por las administraciones provincial o autonómica. Y de manera similar, en el caso de las BP de otra titularidad, aunque en tales bibliotecas la participación de administraciones distintas a la titular es menor.
Por otra parte, las fuentes editoriales estiman las ventas a bibliotecas durante el año 2000 en un 0,7% del total de la facturación editorial en el mercado interior33. Ese porcentaje arrojaría unas ventas globales de 17,7 millones de euros a las bibliotecas, casi 10 millones menos que la cantidad registrada en las estadísticas como gastos en adquisición por las BP. La diferencia, al margen del rigor y consistencia de ambas fuentes, puede tener distintas explicaciones. Entre las adquisiciones de las BP se registra un porcentaje, indeterminado pero tal vez significativo, de incorporaciones procedentes de donaciones o ediciones no venales, frecuentes en los organismos públicos, que éstos aportan a las bibliotecas. Pero, sobre todo, puede influir el hecho de que más de la tercera parte de las incorporaciones que realizan las BP (un 36,6% del total en las bibliotecas estudiadas en el Trabajo de campo en BP ) no sean seleccionadas y adquiridas por las propias bibliotecas, sino por organismos gestores u otras entidades, en especial por los que se han denominado ‘servicios centrales’ de la administración encargados de adquirir volúmenes para las bibliotecas de un determinado ámbito territorial.
En cualquier caso se ha tratado de obtener un conocimiento más detallado de cómo se financian los presupuestos para las adquisiciones de las BP a través de los trabajos de campo realizados para este estudio. Durante 2001, según el Trabajo de campo en BP (2002), las BP estudiadas34 habrían destinado 28,6 millones de euros a la adquisición de nuevos volúmenes, lo que representa el 12,5% del total de gastos, continuando así la tendencia a la baja en el porcentaje de presupuesto asignado a las colecciones.
La financiación del total de gastos de las BP estudiadas recae en un 63,5% en los ayuntamientos, casi en un 30% en la administración autonómica, mientras las diputaciones asumen el 5,1%. Ahora bien, del presupuesto para adquisiciones los ayuntamientos asumen tan sólo el 36,2%, mientras que las diputaciones financian el 13,6% y las CA, cerca de la mitad de las adquisiciones.
Ahora bien, los ayuntamientos destinan a la adquisición de libros tan sólo el 7% del presupuesto asignado a las BP, muy por debajo del porcentaje medio, concentrándose sus esfuerzos en las partidas de personal y gastos generales. Los datos vienen a reforzar una imagen extendida en muchas BP municipales, según la cual las reposiciones y novedades de las colecciones son una función que asumen otros organismos, conforme a una tradición ya obsoleta o a concepciones de la colección como algo estático que apenas precisa mantenimiento y desarrollo.
Por su parte, las diputaciones no son titulares directas de BP salvo en muy contadas ocasiones, en concreto, en varios sistemas provinciales de bibliobuses. Su asistencia a los municipios en la prestación del servicio de BP se realiza a través de servicios centrales, una de cuyas funciones más habituales es seleccionar, adquirir y transferir libros y otros volúmenes para las colecciones de las BP de su provincia. Consecuentemente, del reducido porcentaje de financiación que asumen las diputaciones (el 5,1%), la tercera parte está dedicada a adquisiciones. En los servicios centrales estudiados que son de titularidad de alguna diputación, este porcentaje asciende al 49,8% del total de sus presupuestos. Con todo, la aportación que los ayuntamientos reciben de las diputaciones es claramente reducida y, además está concentrada en muy pocas provincias, ya que ocho de cada diez BP municipales declaran no recibir ninguna financiación por parte de su respectiva diputación35.
La administración autonómica participa en los gastos de las BP en mayor medida que las diputaciones (en un 29,7% frente al 5,1%) y lo hace por una doble vía: a través de servicios centrales que asisten a las BP de su territorio y a través de las BP o bibliobuses de los que son titulares o que gestionan directamente36. De los 72,1 millones de euros que, según el Trabajo de campo en BP, destinaron las CA en 2001 a financiar a las BP, aproximadamente 13,6 se dedicaron a adquisiciones, cantidad que representaba el 47,5% del total de gastos en adquisiciones ese año, lo que sitúa a la administración autonómica como aquella que, en mayor proporción, aporta recursos para las colecciones de las BP en España.
Sin embargo, la distribución que hacen las CA no es, ni con mucho, homogénea entre las BP de sus respectivos territorios. La mayor parte de los recursos presupuestarios de las CA están destinados a las BP que gestionan directamente y, en especial, a las BP de titularidad estatal (BPE). Según las estadísticas del año 2000, las BP gestionadas directamente por las administraciones autonómicas (95 bibliotecas de titularidad de CA, más 51 bibliotecas de titularidad estatal, en conjunto, el 3,6% de las BP registradas en 2000) concentraron el 26,9% de los gastos totales de las BP en España y el 19,4% de los gastos en adquisiciones de ese año. De estas asignaciones presupuestarias, las BP de titularidad estatal gestionadas por las CA se llevan el porcentaje mayoritario, un 76,3 % de los gastos totales y un 81,2% de los gastos en adquisiciones.
Cruzando la información procedente de ambas fuentes, las estadísticas oficiales y los trabajos de campo, la parte que destinan las CA a las BP de su titularidad o gestionadas por ellas supera el 70% del total que asignan al conjunto de gastos en BP. Por lo que se refiere a los gastos en adquisiciones asumidos por las CA (5,3 millones de euros en BP de gestión directa en 2000 y 13,6 millones destinados al conjunto de las BP en 2001), se puede estimar que, al menos, el 40% de esos fondos están destinados a las BP sobre las que ejercen competencia de gestión directa, reduciéndose significativamente su parte en la financiación de las colecciones de sus respectivos sistemas autonómicos de bibliotecas públicas.
En definitiva, las adquisiciones de libros y otros materiales para las BP tienen un cierto nivel de concentración a través de servicios de ámbito urbano, provincial o autonómico que centralizan la selección y compra, articulándose de esta manera un sistema de distribución de las asignaciones presupuestarias entre distintos niveles y organismos de la administración. Sin embargo, esta distribución de los costes de las adquisiciones no parece redundar en un incremento y mejor rentabilización de los recursos disponibles, sino que más bien dibuja un panorama en el que parecen diluirse las responsabilidades en el desarrollo de las colecciones de las BP.
Los ayuntamientos destinan a estos gastos una parte mínima de sus presupuestos, concentrados en mantener los costes generados por el personal y gastos generales y de programas, confiando muchas veces a la asistencia de otras administraciones el desarrollo de sus recursos informativos. Por su parte, la actuación de las diputaciones provinciales en la asistencia a los municipios en la prestación de los servicios de BP es escasa en términos absolutos y relativos, y se circunscribe a un pequeño grupo de las mismas, mientras que 8 de cada diez bibliotecas municipales declara no recibir financiación desde su órgano provincial. Por último, las administraciones de los gobiernos autónomos destinan la mayor parte de los presupuestos para BP a las que gestionan o son de su titularidad, concentradas todas ellas en dos CA, varios servicios de bibliobús y en una tipología determinada de bibliotecas, las BP de titularidad estatal, cuya gestión tienen transferida y que, en conjunto, constituyen el grupo de BP con mejores dotaciones y asignaciones para sus colecciones.
6.3. Gastos en adquisiciones en España en el contexto de la Unión
Europea
El gasto por habitante para adquisiciones de las BP en el conjunto de la Unión Europea en 1998 (1,97 euros) era 3,3 veces mayor que el registrado en España (0,61 euros):
El porcentaje que se dedicó en 1998 en España a las colecciones sobre el total de gastos (16,6%) era algo más alto que el porcentaje medio en las BP europeas (14,7%)37, pero lo reducido de los valores absolutos sitúan los indicadores españoles muy lejos de la mayoría de los países de la Unión Europea.
De los doce países sobre los que se ha podido reunir información, tan solo Portugal y Luxemburgo están por debajo de España en los indicadores de gasto por habitante. Austria presenta un indicador similar en gastos en adquisiciones. Entre 1 y 2 euros por habitante se gastan al año en adquisiciones en Alemania, Francia e Irlanda. Por encima ya de la media europea, en Bélgica y el Reino Unido le dedican entre cuatro y cinco veces más que en España. Y, con los valores máximos, figuran los países escandinavos: por cada euro que se dedicaba en España en 1998 a adquirir libros para las colecciones de las BP, en Suecia se destinaban 7,5 euros; en Finlandia, 10,7; y en Dinamarca, 14,7 euros.
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